jueves, 21 de julio de 2011

La maldición

Es noche cerrada ya, pero necesita salir afuera para respirar el aire fresco. La luna inmensa, magnifica y exultante parece más cercana que nunca, más poderosa, más deidad. La muchacha, de aspecto joven pero curtido por el sol, se sienta en el suelo. Parece que el tiempo no pasa, parece que ya no hay nada más alrededor. Siente necesidad de bailar, de intentar alcanzar los pálidos rayos de luz, fríos como la muerte.
Comienza a mecerse mientras el viento gime entre las ramas de los árboles. Alza los brazos y estira los dedos. La trenza de su cabello se deshace, para agitarse como si se tratase de cientos de serpientes.
Los ojos en blanco, la cara languidecida, el cuerpo contorsionado.
Tras ella el templo vacío, las sacerdotisas dormidas. Ante ella Hera sonríe complacida, perpetrada su venganza.

martes, 19 de julio de 2011

En el mar

Oteando el horizonte decide acercarse poco a poco al agua. Anochece pero a lo lejos llegan las luces de los barcos, y tras ella los faroles en el paseo marítimo. Algunos van y vienen, jóvenes que ríen, muchachos de aspecto indolente, niñas monas que acarrean bebidas para el grupo. Algunas parejas sentadas en la arena deciden no prestarla atención. El mar ya lame sus pies desnudos. Un perro ladra en la lejanía y alguien ríe espasmódicamente. Las olas arremeten contra sus muslos, mientras se desliza el vestido, que cae al agua. Desnuda ya, siente la carne de gallina. Ya casi nota el sabor salado en sus labios. Dos chicos se han fijado en ella y la señalan con el dedo entre risitas. Por fin se lanza al agua que la acoge entre sombras y espuma.
Los chicos observan, esperando que resurja su cabeza de pelo oscuro, esperando quizá que al salir del agua se perfile un pecho o una nalga entre la oscuridad nocturna. Pasa el tiempo, los chicos se cansan y se van, al fin y al cabo no se ve bien, seguro que ya salió en otro lugar de la playa, ¿puede que se ahogase? No, seguro que no.
Y en las tinieblas humedas ella danza en remolinos, burbujea al son de las corrientes, nota las escamas en su cuerpo.

miércoles, 13 de julio de 2011

Caminando

La legaña aún pegada al ojo impide vislumbrar más allá del café en la mano. Lobito tumbado sobre sus pies y la lluvia tras la ventana. Bosteza solitaria al eco de los azulejos de la cocina. Se rasca perezosa y Lobito la imita. Esta noche han surgido un par de bultitos a la espalda. No sabe si serán nuevas alas, aunque cree haberse notado una pluma.

domingo, 10 de julio de 2011

Regreso

Lobito se acurruca sobre mis piernas, empieza a ser demasiado grande y sé que un día deberé dejarle en el suelo. Lobito no se parece a Lobo, Lobito es prudente y cariñoso. Lobito es un alma cándida, parece un cordero y no un lobo. Lobito se refugia en mis brazos y me mira comprendiendo. Lobito no puede llamarse lobito, es demasiado nombre para un cachorro casi peluche. Pero Lobito mordisquea, como negándose a serlo. Ay Lobito, un día me acompañarás al país de los sueños.

jueves, 20 de enero de 2011

Aparición

Hacía mucho que no podía sentir, su lobo se había marchado, la había abandonado. Caminaba errática, con la mente en un punto lejano más allá de su dolor. Un ruido la hizo volver en si. Quieta, agudizando el oído, sintiendo el aire fresco en su piel, apagándose el incendio de su sentir.
Escondido, en la hura que su huargo había poseído, se encontraba una pequeña criatura, un lobezno escuálido, una bola de pelo llorona, miedosa, que la observaba con temor y tristeza.
Por un momento pensó que era su lobo, su lobo que había vuelto a ella. Pero pronto comprendió que no era él, era otro, pero tan necesitado que no dudo en recogerle en sus manos temblorosas
- Lobito, no eres mi Lobo....
Y el lobito la lamió las manos.

sábado, 8 de enero de 2011

Aún

Aún quedan hadas en los bosques. Es un pensamiento fugaz. Mientras sentada bajo un árbol espera que vuelvan a ella. Desde que Lobo la abandonó no ha sido capaz de regresar al Gran Bosque, al valle, al lago... La vida se la escapaba con su dolor.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Lobos

En la noche clara resuenan los aullidos de toda la manada, incluso los de ella, que ni es loba ni sabe aullar. No entiende lo que sucede cuando sus alas caen al suelo convertidas en polvo, en aire, en nada. Desapareciendo entre sus dedos la vida labrada.
- Lobo, Lobo.- grita a la luna. Pero no la responde.
- Lobo, Lobo.- grita a las estrellas, que la miran desoladas.
- Lobo....- se calla.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un cuento de hadas

Cuando despreocupada danzaba al rededor de las piedras hincadas, cuando se mecía al son del viento en las hojas pardas, cuando reía en forma de mil cascabeles, cuando se zambullía en las aguas heladas, jamás pensó que un día lloraría entre su suave pelaje, su olor de animal salvaje.
Cuando gritaba al barranco buscando un eco amigable, cuando rezongaba tumbada entre las altas hierbas, cuando miraba al cielo con otra mirada, jamás pensó que un día se desprendería de parte de sí misma. Y ahora, su luz se marchaba.

martes, 22 de junio de 2010

En el tren...

El tren lleno, todos los asientos ocupados, oteo en busca de un sitio pero no hay suerte. De pie, apoyo el hombro contra las puertas y saco el libro del bolso. Sigo leyendo al ritmo del traqueteo. Siento como si estuviésemos a solas, y sonrío inevitablemente cuando cuentas tus miradas furtivas bajo las gafas de sol a la morenita italiana. Te he descubierto por casualidad y me he enamorado a “primer vistazo”. La señora de mi izquierda que se balancea sujetando las bolsas de una tienda pija me mira arqueando las cejas. En los cascos suena la música, así que ya tienes banda sonora.
Llego a mi destino y ya casi te he devorado. Por primera vez estoy de acuerdo con un premio de narrativa.

Maldita sea comprad un libro: Los pasajeros

domingo, 20 de junio de 2010

Deseos

Ha dejado de llover, casi me gusta tanto como cuando llueve. Siento el olor del cemento húmedo, el ruido de los coches pasando sobre los charcos, el goteo en el alfeizar de la ventana.
Miro por la ventana, podría pasarme así horas y horas. Me pongo a pensar, mirando el hada de cristal que suena cuando el viento la golpea suave. Hay gente que nace bajo una buena estrella, normalmente lo tienen todo, pero ansían lo que no pueden tener, por ínfimo que sea. Yo no tengo nada, y la vida me suele arrebatar lo que me llega, así que no sé si debo desear mucho o nada. El hada tintinea, parece sonreírme.
Ayer tiré mi última moneda a la fuente de los deseos, sé que dos no se van a cumplir, me da miedo que la tercera tampoco. Es una bobada, yo misma inventé la fuente.. y hasta los deseos.