les falta en sus almas, observando un cielo azulado, o tal vez rojizo. Más allá de mi misma y de lo que conozco hay otros que se preguntan por qué se sienten solos, hay otros que necesitan alzar las manos al aire y sentirse tocados por una piel extraña. Más allá de mi mirada alzada hay otra que me mira lejana. Una mujer misteriosa, astral, etérea, no hada sino carnal, más materia que yo, más lucida que yo, más pícara que yo.Segura de que Ella existe respiro hondo el olor a tomillo del monte, camino haciendo crujir los matojos con Lobito trasteando cerca de mis pies. Y Ella se levanta vaporosa, flota como un espectro y se disuelve.



